Y es que: yo tan Pumas, tú tan América.
Así es, la vida te juega chueco.
Porque esa persona que pudo haber sido tu complemento, simplemente no la amaste.
Ah, pero a una le gusta sufrir y vivir interesante, al filo de las emociones; las que vengan siempre y cuando sean intensas.
Ahí está la cosa estar: “on the shore” tener el alma en un hilo… la deliciosa incertidumbre del amor.
Tal parece me gusta estar ahí, que me canten: “siguiendo la Luna “de los Fabulosos. Sentir que soy la reina del reino en construcción.
No me gusta la tranquilidad de un amor conocido, aun cuando sea conocido… ¿Qué mejor que sentir siempre el ardor del primer beso?
Pero también quiero la calma de una noche en los brazos de tu amor, con los sueños protegidos por tus besos.
Que la flama crezca y se mantenga, que baile, que dance, que vaya y que venga, pero que no baje su intensidad, que nunca se apague, que arda loca como cuando el viento sopla, que baile sensual y tenga su cenit.
Pero que la vida te mantenga fresco, que se te llene el alma de amor cada que pienses en mí. Seré tu innombrable (sabes que ya lo soy).
Que la vida te pinte de gozo, placer embriagado; de ese que te hace volar bajo, te hace caer… De pie, sereno, sabiendo aun así que te desmoronas por no estar juntos.
Que al fin y al cabo yo quería y tú no, o tú querías y yo no. Nos quedamos sin saber.
Con los recuerdos al rojo vivo, nos escapamos del amor, esperando que el amanecer nos diera las respuestas. Nunca llegaron.
Tú tan Dios Padre, yo tan atea; que apenas creo en ti. Tú tan estricto, yo tan hippie. Yo tan Bovary, tú tan Diego: el de Frida.
Yo tan no sirvo de esposa, tú tan quieres una de esas que hacen huevos fritos perfectos.
El tiempo nos cacheteó, nos calentó, nos ilusionó. Para luego botarnos, escupirnos a cada quien en su esquina, con sus miedos, sin vencer, con solo temores nuevos e incertidumbres. Extrañándote, queriéndote a mi lado, deseándote, imaginándote e intentando olvidarte al mismo tiempo.
Porque así es la vida, porque no soy para ti, porque no eres para mí, porque tú eres sal y yo azúcar, porque tú eres no y yo si, porque soy nubes y tú raíz, porque soy viento y tú hojas, porque yo soy los bajos y tú los agudos, porque soy cerveza y tú tequila, porque yo grito y tú callas, porque soy literatura y tú matemáticas, porque eres guinda y yo azul, porque yo pertenezco y tú alejas, porque yo soy flores y tú eres otoño, porque tú eres chocolate y yo vainilla.