¿Por qué tengo que huir cuando se vuelve tan real, tan tangible, tan grande dentro de mí?
No sé si fue recíproco, no sé si supo alguna vez el huracán que provocó dentro mío. Yo no sé si pude haber seguido luchando con fantasmas, esos que te persiguen aun cuando te mantienes al márgen: hoy sé que no era mi trabajo alejarlos de mí, no tenía porqué lidiar con ellos.
Soy débil, hasta que me rompo. Ya no tengo remedio, soy un trapito hecho jirones esperando una aguja con hilo mágico. Soy el roto del refrán.
Escucho a Johnny Cash cantando a mi oído Hurt, en tanto recuerdo las escenas que vivimos; desde las más felices, bobas, lindas y tristes. Raramente recuerdo todo, sé como comenzó, qué siguió y cómo terminó. Soy la burla de los clichés. Y entonces me pregunto de nuevo:¿Por qué tienes que huir?
Quisiera ser esa niña que se enamoraba sin miedo, que compulsivamente amaba, que no temía el dolor de un corazón roto. Deseo tanto quitarme el horrible caparazón que hoy me cubre, quiero cantar sin miedo, reír con el alma y amarlo sin que me importe nada más... pero no puedo, estoy realmente rota y no lo había notado. El miedo me vuleve piedra o bien convierte mi corazón en nitruro de wurzita ( he aquí mi necesidad nerd y de quitar lo romántico a como dé lugar).
Me estrujo los sesos en busca de algo, una pista que me haga remontar. Pero me siento tan derrotada, ya no hay ancla, no hay mano que tomar, abrazo que apretar, ni beso que desear. Hoy me queda mirar a la insondable soledad que se despliega delante mío e insertarme en ella una vez más. Reacomodar el desastre interno y ponerle nombre a cada lágirma que cae hoy.
Bebo una cerveza medio tibia, medio fría: así como me siento hoy. "Es chela" pienso, pero ni si quiera sabe igual. Ya me conozco y mañana sabrá mejor, me costará menos despegarme de mi cama, moverme, también sé que reiré extrañando su risa a mi lado, caminaré sin él a mi lado, andaré en bici sin que le pida me marque el camino, bailaré con alguien más... Será luego, hoy y en días será su recuerdo nomás. En un tiempo me recuperaré. Por eso decidí irme antes, antes de que todo fuese irreversible.
Tal vez ese sentimiento de: "yo contra el mundo" sea lo mío... La soledad y sus vicisitudes.