jueves, 9 de enero de 2025

He vuelto

He vuelto a la soltería. 

He vuelto 

No estoy feliz, pero estoy tranquila

He vuelto a llorar hoy

Pero, también lloraba cuando él “estaba”

He vuelto

Me hirió su indiferencia, me volví invisible y aprendí a caminar sin hacer mucho ruido porque no quería despertar al monstruo.

He vuelto, pero, no volveré a donde me hice viento

Di de más y quedé sin nada, estuve ahí, pero me quedé sola, entregué todo, pero ese todo no le gustó nunca. 



Adiós amor

Yo lo amé como se debe amar, como me enseñó mi papá, como se supone que pasa el amor, como una mujer que no le teme a nada más que a sí misma.

El amor no se mide en detalles ni en materiales, se mide en momentos y aventuras juntos, en besos y caricias, abrazos y palabras lindas.

Yo lo amé a veces con la locura con la que se aman los gatos y otras veces con la lealtad con la que se aman los lobos. Lo amé como una loca que se vuelve más loca, con el alma entera y entregando mi corazón entero en sus manos.

Lo volví mío en mis pensamientos, me volví suya en sus manos, con sus besos y estrechándome en su cuerpo. Lo amé tanto que le puse un altar en mi interior.

Lo amé tanto que quise cambiar quién soy para gustarle más, quise ser diferente y me salió tan mal que ni él lo notó. Soy así, así nací, así me crie, así me siento bien. Esta soy yo…
Él jamás sintió lo mismo por mí.

Pero lo amé. Lo amé tanto y tan a mi manera que me quería quedar por siempre con él. Lo amé tanto que permití tanto también. Lo amé tanto que me olvidé de mí. Lo amé tanto que de tanto arder la llama, él apagó la flama con un soplido exhalado en un “no”

Lo amé…

La muerte en la esquina

Cuando te topas con la muerte de frente: la sientes palpable, visible, ininteligible, presente. Te das cuenta de que lo mejor es dejar ir lo que dañe, esos lastres que cargamos innecesariamente en los hombros.
Respirar, sentir el aire expandirse en tu cuerpo. Olvidarse por un respiro del mundo entero; ser solo tú y tu cuerpo vivo, latiendo, con sangre corriendo, oxigenándose, sintiendo.
Abrir los ojos a la vida, al sol, a la piel que aún vive. Tal vez solo por hoy, tal vez sea el último respiro.
¿En dónde y con quién te gustaría estar si fuera tu último día?
¿El amor de tu vida está contigo, ya lo conociste? ¿Has probado ya la comida más deliciosa que tu paladar jamás imaginó? ¿Tus ojos han visto lo más hermoso de la vida? ¿Has hecho el amor con toda el alma, el cuerpo y el corazón? ¿Tus sueños han sido cumplidos?
Yo no, nunca es suficiente.
Quiero antes de morir saber que ya besé al amor de mi vida, que hicimos el amor hasta cansarnos, que platicamos hasta quedarnos dormidos. Antes de morir quiero abrazar a todos a quienes amo, ver sus sonrisas hermosas, esas que llenan tu corazón de alegría.
Quiero comer mi comida favorita, despacio, sin prisa, saborear cada bocado.
Quiero sentir el sol calentando mi cuerpo, sentir el viento bailando en mi pelo, respirar el aire aunque esté cochino, sentir mi piel, verme en el espejo, disfrutar lo que ahí veo.
Quiero abrazar con todo mi corazón a mi gente. Dedicarles palabras de amor, decirles lo que siento y agradecerles por estar en mi vida.
Mi vida… solo quiero disfrutar mi vida, lo que quede de ella, hasta donde llegue.
Y entonces decidí que cada día puedo hacerlo último y mejor que el anterior. Que si la muerte llega de sorpresa, no me sienta falta de nada ni de nadie. 

Pensar que ya besé al amor de mi vida, que hice lo que más me gusta, que comí lo que me encanta sin preocuparme de nada, que escuché mis canciones favoritas y las bailé como loca y sin pena, que lloré cuando lo sentí necesario, que reí hasta que no pude respirar, que tuve los mejores orgasmos, que leí los mejores libros, que respiro, que amo, que siento, que sonrió, que aún vivo.