miércoles, 2 de mayo de 2018

Siempre me enamoro mal

¿Será que no sé lidiar con el amor?

¿Por qué tengo que huir cuando se vuelve tan real, tan tangible, tan grande dentro de mí?

No sé si fue recíproco, no sé si supo alguna vez el huracán que provocó dentro mío. Yo no sé si pude haber seguido luchando con fantasmas, esos que te persiguen aun cuando te mantienes al márgen: hoy sé que no era mi trabajo alejarlos de mí, no tenía porqué lidiar con ellos.

Soy débil, hasta que me rompo. Ya no tengo remedio, soy un trapito hecho jirones esperando una aguja con hilo mágico. Soy el roto del refrán.

Escucho a Johnny Cash cantando a mi oído Hurt, en tanto recuerdo las escenas que vivimos; desde las más felices, bobas, lindas y tristes. Raramente recuerdo todo, sé como comenzó, qué siguió y cómo terminó. Soy la burla de los clichés. Y entonces me pregunto de nuevo:¿Por qué tienes que huir?

Quisiera ser esa niña que se enamoraba sin miedo, que compulsivamente amaba, que no temía el dolor de un corazón roto. Deseo tanto quitarme el horrible caparazón que hoy me cubre, quiero cantar sin miedo, reír con el alma y amarlo sin que me importe nada más... pero no puedo, estoy realmente rota y no lo había notado. El miedo me vuleve piedra o bien convierte mi corazón en nitruro de wurzita ( he aquí mi necesidad nerd y de quitar lo romántico a como dé lugar).

Me estrujo los sesos en busca de algo, una pista que me haga remontar. Pero me siento tan derrotada, ya no hay ancla, no hay mano que tomar, abrazo que apretar, ni beso que desear. Hoy me queda mirar a la insondable soledad que se despliega delante mío e insertarme en ella una vez más. Reacomodar el desastre interno y ponerle nombre a cada lágirma que cae hoy.

Bebo una cerveza medio tibia, medio fría: así como me siento hoy. "Es chela" pienso, pero ni si quiera sabe igual. Ya me conozco y mañana sabrá mejor, me costará menos despegarme de mi cama, moverme, también sé que reiré extrañando su risa a mi lado, caminaré sin él a mi lado, andaré en bici sin que le pida me marque el camino, bailaré con alguien más... Será luego, hoy y en días será su recuerdo nomás. En un tiempo me recuperaré. Por eso decidí irme antes, antes de que todo fuese irreversible.

Tal vez ese sentimiento de: "yo contra el mundo" sea lo mío... La soledad y sus vicisitudes.



https://www.youtube.com/watch?v=HOZFxWXOtgc&index=22&list=RDdm3e2RKe-cc




lunes, 26 de marzo de 2018

Hace un año exactamente...

Hoy hace un año desperté con el corazón, las ilusiones, los sueños y el labio roto. Recuerdo esa noche de gritos, golpes, angustia. Mis manos temblaban, mi voz, el dolor en la cara, el dolor en el alma, la decepción. Mi mejor amigo pidiéndome que no llorara más, el dolor en sus ojos: imagino, como veía los míos, la imagen rota de una mujer que siempre sonreía.

La hinchazón y el dolor físico, no era comparable con el de mi insondable tristeza. Llorar por las noches, por las mañanas y algunas tardes parecía mi pasatiempo favorito. Preguntar por qué al aire y solo contar con la certeza de tener que reinventarme.

Salir de un círculo de tristeza y tener que dejar ir a quien amaba con todo mi ser, de un día para otro no es precisamente lo más sencillo del mundo; requiere de valentía, entereza y sobre todo de un amor propio sólido.

Un día noté que el efluvio de mis lágrimas iba decreciendo, miré mis ojos en el espejo y no brillaban, casi me había secado. Me sacudí el polvo. No faltaba mucho para mi cumpleaños y la intención era dejar atrás todo lo que me había roto en semanas anteriores, todo lo que perdí por ir detrás de alguien que siempre me quería atrás, más nunca a su lado.  

Cambié hábitos, pensé en positivo, decidí volver a sonreír, busqué amigos que se habían alejado, me alejé de otros que no eran más que tóxicos. Revaloré las cosas hermosas que existen en mi vida y entonces me alegré por no seguir más en ese círculo vicioso, decadente y falto de amor en el que me había quedado más de dos años estancada.

Hace un año era solo la sombra de quien ahora soy: Me miro al espejo y me gusta la imagen que proyecto, esa que viene de adentro, de ese espacio que hace un año estaba vacío… tan vacío que dolía. Yo misma decidí ponerle luz. Me fui reconstruyendo cachito a cachito, hasta hoy verme completa y contenta.

jueves, 15 de febrero de 2018

Lo que de ti quiero

Quédate conmigo, así como quién no quiere la cosa.

Apapáchame mientras descanso en tu pecho y acaricio tu piel.

Platícame todas tus historias, yo te escucho atenta siempre. Me encanta tu voz.

Dame la mano, con tus dedos largos entrelazados entre mis dedos flacos.

Caminemos juntos por mi museo favorito, por el tuyo, luego déjame mirarte de lejos.

Acaricia mi piel en ese vaivén de las olas del mar.

Recordemos una vez más el día que nos reencontramos, cuando nos besamos por vez primera y el tiempo paró.

Abrázame fuerte, como aquella noche que supe que te amaba.

Vamos a reír hasta llorar y hasta llegar al punto de no saber el por qué.

Exprime mi alma con la pasión que se nos desborda cuando tocamos nuestros cuerpos desnudos.

Léeme tu libro favorito, déjame leerte mis cuentos. Escribamos una historia juntos.

Amanezcamos juntos muchas veces más, pasemos el día en cama perdidos en nuestros cuerpos, alejados del mundo hasta que nos atrape el tiempo de nuevo.

Bailemos más canciones, más ritmos, más noches, más tardes, en más lugares o en los de siempre.

Despéiname y luego cepilla mi cabello cariñosamente, mientras te cuento chistes.

Besémonos bajo la luz de la luna llena, que nos observe, que nos cuide, que nos deje ver nuestros rostros bañados de pasión.

Desvísteme el alma y descíframe la piel. Descubramos el conjuro del universo que nos hace estar sentados uno frente al otro mirando profundo nuestros ojos.

Aventurémonos, vivamos el día a día, sin planes. Solo con la locura de las ganas de verte, de oírte, de abrazarte.

Platícame tu día, pregunta del mío. Besémonos entre palabras y risas... Risas que nunca nos faltan, gracias a ti, a mi: Involuntario.

Exploremos juntos otros lugares, viajemos espontáneos. Probemos juntos cosas nuevas, sabores exóticos, bebidas mágicas.

Trencemos nuestros cabellos, déjame dibujarte en el cuerpo con el mío, con una pluma, con mis dedos, con la punta de mi lengua.

Quiero descubrir tus miedos para calmarlos a besos y palabras dulces en tu oído.

Vamos a ver qué más nos trae el camino...

martes, 30 de enero de 2018

La serendipia de tus besos

Hoy quiero besarte otra vez, tengo ganas de ti, muchas al decir verdad.
Me gustan tus labios carnosos, tan besables, suaves, atrevidos y deliciosos
eres una golosina prohibida, divertida y antojable,
me río de mí misma cuando me sorprendo viéndote lascivamente.
Cuando mis manos se encargan de mí; te pienso,
te imagino besando entero mi cuerpo, apartando el cabello de mi cara con un dulce gesto. Imagino o más bien recuerdo tan claro el pasar de tus manos por mi piel… me incendio en este punto.

Tu cara en lujuria perdido pidiendo un beso más, más minutos, más tiempo, una noche. Yo también quiero. Lo he decidido hoy, la próxima vez que nuestros cuerpos estén al borde, dejaré que el vacío nos trague abrazada a ti.

Tan atractivo te miras, tan alto y tu sonrisa, voz, ojos… y vuelve mi mente a tus labios, antojo de morderlos, saborearlos una y otra y otra vez.
La locura de tenernos y no tenernos, de sentirnos febriles y solo sonreírnos,
poder hablar contigo de lo que sea, tu cerebro también me atrae. Sensual y culto, todo en uno.

Ven sorpresivamente hoy por mí y toma mi mano, vamos a divertirnos, reírnos, disfrutarnos, encontrarnos, implosionar y despojarnos de todo. Quiero tu calor, tu aroma, acariciar tu nuca y sentir tu cabello entre mis dedos. Vamos a vivirnos de a poco esta aventura al compás de una canción viejita de esas que erizan la piel.

¡¡¡Bésame!!!

Inefable

Somos una explosión: él el combustible, yo la chispa.

El mismo lado “b” desconocido que rompe toda expectativa. Levanta ilusiones y se vuelve inesperadamente deseado.

Fluyo como el río que desemboca en el océano y me revuelco en las bellas olas de su cuerpo.
Nos miramos, nos besamos con fortuito anhelo, las ganas nos abrasan la mente y muerden la carne.

Me sorprendo. Se desvanece el mundo y queda él, quedo yo: fundidos en abrazos, caricias, besos, suspiros…

Es el deseo que en mí se incendia, con la mirada a mis mejillas enrojece. Me muestra mi lado más divertido, me siento respirar tranquila.
Se prendieron las mariposas en mi estómago. Pero es extraño, arden particularmente despacio, sin prisa alguna; como si tuvieran la certeza de que cuentan con todo el tiempo del mundo. A su lado la compañía es completa, de esa bonita.

Me acomodo lindo y fácil a su lado, su piel encaja bien con la mía. Las horas pasan sin que me dé cuenta porque pierden bellamente su sentido.

Y dejé volar la esperanza atada a mi meñique con el pequeño cordón de cordura que me quedaba… Era obvio que se rompería. Mi esperanza era más densa que la razón que la anudaba.

Hoy espero que el tiempo se haga líquido…